La partida del diablo

Publicado: 3 diciembre, 2011 en Sin categoría

Por Ángel Ruiz Cediel

La partida de ajedrez que están jugando las potencias en el Oriente Medio, es la de la tragedia global

En la partida de ajedrez de la reconfiguración mundial que se está llevando a cabo en Oriente Medio, después de haber devorado Occidente los peones de Túnez, Egipto, Libia y Yemen, el jugador occidental movió sus caballos y, tras amenazar la torre de Irán no sólo con el poco creíble informe de la OIEA, sino también con atentados de sus fuerzas especiales dentro del territorio iraní, ha realizado una doble amenaza contra Siria.

El que pareciera un juego del dominó de la mal llamada Primavera Árabe que había comenzado en solitario en Occidente, de pronto ha dado un giro y ha resultado ser toda una partida de ajedrez entre potencias, directamente con Rusia –aunque con China como asesor de ésta-. Rusia no puede admitir la caída la Siria porque supondría un cerco a su territorio, ya arrinconado por Occidente merced al agresivo y mal llamado Escudo Antimisiles, además de su expulsión del Mediterráneo si perdiera su base naval de Tartus en Siria, y es por esto que envió primero una flota de guerra con órdenes de combate, si la OTAN o Israel osaran llevar a cabo operaciones semejantes a las de Libia, han fortalecido las defensas de su aliado con los eficaces sistemas S-300 y han dotado al ejército sirio de avanzadas armas balísticas y de guerra electrónica, además de proporcionarles un número indeterminado de cazas Mig-29 Figthers y sistemas de defensa aérea avanzada. Y, por si quedaran poco claras sus intenciones, en días recientes ha desplazado a las aguas territoriales sirias a su portaviones Almirante Kutnetsov, acompañado de sus buques y destructores de apoyo, submarinos nucleares y todo el apoyo satelital y de vigilancia electrónica temprana necesarios, lo cual, añadido al despliegue de técnicos y expertos militares en distintas áreas –se especula que también con tropas de elite-, suponen a su vez un jaque a la OTAN, a EEUU y a Israel, toda vez que EEUU había desplazado a las aguas territoriales sirias la pasada semana a su portaviones insignia George Bush con toda su flota de apoyo, supuestamente para respaldar un ataque coordinado de la OTAN posiblemente procedente de varios países árabes y Turquía.

Pero Siria no es la única pieza amenazada en esta partida, sino que lo está también Irán, aliado a su vez de Siria y Rusia, como muy bien se está pudiendo comprobar por la preparación de la opinión pública Occidental que están llevando a cabo los medios del sistema. A los nada creíbles informes de la OIEA –tan parecidos a las maniobras que se llevaron a cabo para atacar sin causa Iraq-, hay que añadir las amenazas continuas y el lenguaje prebélico que mantienen Israel y las autoridades de Teherán. La amenaza de los caballos movilizados, pues, es doble, estando en riesgo tanto Siria como Irán, dos piezas claves en torno a las cuales los rusos ya han tendido sus líneas rojas, advirtiendo a quien quiera oírlo de que no consentirán que ninguno de los dos países sean desestabilizados o derrocados, tal vez aludiendo tanto a los golpes de mano que fuerzas especiales de Israel y Occidente están llevando a efecto contra objetivos estratégicos en Irán, o a esas masas de “combatientes voluntarios” libios que están entrando en Siria desde Turquía.

China, por su parte, aunque no da la impresión de ser sino un mero espectador, está claro que no puede mantenerse al margen y permitir la caída de Irán, tanto porque supondría en caso de una guerra prolongada una enorme carestía de recursos energéticos para su desarrollo, como, en el caso de un apropiamiento relámpago del país por parte de Occidente, porque sus recursos estarían en manos de sus adversarios, e Irán es, hoy por hoy, no sólo el segundo productor del mundo de crudo, sino el principal suministrador de China.


La cerrada lucha que están llevando a efecto las potencias –en esta Guerra Fría que se está calentando por horas hasta el punto de ebullición- hace difícil valorar quién y por qué ha cometido la torpeza de violar el espacio territorial de Pakistán y atacar a sus fuerzas militares, provocando que esta potencia nuclear abandone a Occidente y sea recibida con los brazos abiertos tanto por Rusia como por China.

Mientras en términos diplomáticos –que es el lenguaje político antes de que se empleen las armas, que es la continuación de la diplomacia por otros medios, según Von Clausewitz- se habla de líneas rojas y llamados al entendimiento o las aparentemente inocuas sanciones, las piezas claves de esta partida siguen tomando posiciones enfrentadas, amenazando no ya a piezas importantes, sino advirtiendo que se están dando jaques entre las potencias Rusa, China, OTAN, Israel y EEUU, que en cualquier momento pueden derivar en confrontación global de impredecibles resultados, pero todos ellos terribles para el mundo. Así, mientras EEUU completa su paraguas antimisiles en toda Europa, Rusia ha puesto a sus fuerzas militares en máxima alerta –discurso de Mevdéved del pasado día 23, cuyo video está al alcance de cualquiera en Youtube y en numerosos sitios de Intenet-, ha desplegado nuevas armas avanzadas capaces de anular el llamado paraguas nuclear en el Sur y el Este de Rusia, en el cosmódromo de Plesetk y en Kaliningrado, ha dotado a sus misiles de nuevas ojivas y equipos capaces de penetrar los sistemas antimisiles de la OTAN, ha puesto en alerta todos los sistemas aeroespaciales de detección temprana de ataque y defensa, y ha advertido que ya basta de palabras, que si no obtiene garantías jurídicas de que no se está tramando nada contra Rusia –lo que supone el desmantelamiento del Escudo Antimisiles-, se reserva el derecho a salirse del tratado de control de armamento y, por supuesto, del Tratado START firmado el año pasado. Tal vez se tema Rusia que el último objetivo de la partida de ajedrez que se está librando no sea Siria o Irán, sino la misma Rusia y tal vez también China. ¿Haría Rusia estos movimientos tan agresivos sin una causa sobradamente justificada?… ¿Y por qué no se informa de todo esto en los medios “oficiales” de Occidente?…

Las marinas de guerra de las potencias nucleares, así, están cara a cara en un reducido espacio marítimo, la espada de Damocles de una intervención militar sobre Siria pende de un frágil hilo, amenazado de ruptura en cualquier momento por Israel, la OTAN y Turquía, y los Ejércitos rivales con todo su potencial misilístico estratégico están en máxima alerta. La situación es tan crítica y los adversarios están tan próximos que un simple movimiento en falso de cualquiera de los contendientes bien pudiera desatar la tan temida III y última Guerra Mundial, acaso dando carta de cierta naturaleza a tantas profecías –incluidas las bíblicas y las marianas- que advierten que Siria tiene la llave del Armagedón, como al famoso Proyecto 2000, elaborado al final de los años 70 en EEUU, en el que se proponía la reducción de la población humana a 2000 millones de habitantes. ¿Es posible que Occidente considere una guerra mundial como una salida razonable de la crisis artificial que padece?… ¿Es posible que realmente se pretenda eliminar de una tacada a 5000 millones de personas?…

No son las potencias las que están en jaque, sino que en esta partida del diablo el que está amenazado de un jaque-mate es la propia humanidad. Bastará un roce, por pequeño que sea, para que las puertas del infierno se abran, y Mevdénev citó expresamente a España cuando grabó la semana pasada en video su postura ante este conflicto. Por experiencia sabemos que las guerras siempre han comenzado con provocaciones de no muy claro origen –o demasiado claro-, tal y como sucedió con el ataque al Maine en Cuba, que en realidad lo perpetraron los propios norteamericanos, como con el ataque por supuestos polacos a una estación de radio alemana en Silesia –que en realidad fueron alemanes usando uniformes polacos- lo que supuso la excusa idónea para que Alemania invadiera Polonia, como el ataque nipón a Pearl Habor que justificó la Guerra del Pacífico, o como el atentado de las Torres Gemelas que justificó la invasión de Afganistán e Iraq, por citar sólo algunos casos recientes y no aburrir. Las justificaciones espurias, siempre han sido necesarias para inaugurar los campos de batalla.

En el tablero del mundo, según se ve, la partida que libran los acólitos del diablo está en su punto más álgido, y los jaques se suceden sin pausa. La prepotencia de que cualquiera de los contendientes crea que pueda asestar el primer golpe, sin duda será como un pasaporte para catapultarnos a todos extrarradios de la existencia, y hoy, precisamente, se reúnen las potencias de Occidente para asestar coordinadamente nuevos golpes a esa Siria sobre la que hay trazada una clarísima línea roja, a la vez que se apura a marchas forzadas el establecimiento del llamado Escudo Antimisiles, que tal vez ahora, y en vista del cariz que está tomando la situación, tenga más sentido que nunca y nos oriente acerca del propósito de desplegarlo con tantas urgencias en teóricos tiempos de paz y concordia entre los bloques.

Los diplomáticos hablan, pero las noticias no llegan a los medios de comunicación masivos –sisándonos no sólo la información veraz, sino también los propósitos-, y, entre las palabras de concordia, ya asoman los sables listos para caer sobre todas nuestras cabezas. Entretanto, los perros de la guerra aúllan, y no faltan voces que juran sobre sagrado que el enfrentamiento es inevitable. Queda saber qué merece tanto la pena y qué ganaría quién para no detener ya esta partida del diablo.

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