La vía hacia el camino del conocimiento

Publicado: 17 diciembre, 2010 en Sin categoría

Hay cuatro pasos en el camino del conocimiento. El primero es el paso que dan los seres humanos comunes y corrientes al convertirse en aprendices. Al momento que los aprendices cambian sus ideas acerca de sí mismos y acerca del mundo, dan el segundo paso y se convierten en guerreros, es decir, en seres capaces de la máxima disciplina y control sobre si mismos. El tercer paso, que dan los guerreros, después de adquirir refrenamiento y la habilidad de escoger el momento oportuno, es convertirse en hombres de conocimiento. Cuando los hombres de conocimiento aprenden a ver, han dado el cuarto paso y se han convertido en videntes.

El control y la disciplina se refieren a un estado interno. Un guerrero está oriendado hacia sí mismo, no de un modo egoísta sino en el sentido de una examinación total de sí mismo. El refrenamiento y la habilidad de escoger el momento oportuno no son exactamente un estado interno. Son del dominio de un hombre de conocimiento. La idea de usar un pinche tirano no es sólo para perfeccionar el espíritu sino también para la felicidad y el gozo del guerrero. Incluso los peores tiranos pueden brindar regocijo, si uno es un guerrero, por supuesto.

Lo que generalmente nos agota y desgasta es el deterioro que sufre nuestra importancia personal. Cualquier hombre que tiene una pizca de orgullo se despedaza cuando lo hacen sentir inútil y estúpido. El afinar el espíritu cuando alguien te pisotea se llama control. En lugar de sentir compasión por sí mismo, un guerrero se dedica de inmediato a explorar el carácter del pinche tirano, sus debilidades, sus peculiaridades. Reunir toda esta información mientras te golpean se llama disciplina. El perfecto pinche tirano no tiene ninguna característica redentora.

El refrenamiento es esperar con paciencia, sin prisas, sin angustia; es una sencilla y gozosa retención del pago que tiene que llegar. Un guerrero sabe que está esperando y sabe qué es lo que espera. Precisamente en eso radica el gran regocijo del ser guerrero. La habilidad de escoger el momento oportuno es una cualidad abstracta que pone en libertad todo lo que está retenido. Control, disciplina y refrenamiento son como un dique detrás del cual todo está estancado. La habilidad de escoger el momento oportuno es la compuerta del dique.

Refrenamiento significa retener con el espíritu algo que el guerrero sabe que justamente debe cumplirse. No significa que el guerrero ande por ahí pensando en hacerle mal a alguien, o planeando cómo vengarse y saldar cuentas. El refrenamiento es algo independiente. Mientras el guerrero tenga control, disciplina y la habilidad de escoger el momento oportuno, el refrenamiento asegura que recibirá su completo merecido quienquiera que se lo haya ganado. (Castaneda, El fuego interno)

 

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