Alcalde

Publicado: 22 noviembre, 2005 en Sin categoría

 

Tuve que dejar el coche a unos dos kilómetros de la primera
casa del pueblo.

No había camino alguno, solo piedras de todos los tamaños,
barro, desniveles... Uno corría el riesgo de dejarse el tobillo
en cualquier agujero.

El hombre me vio a lo lejos. Salió a mi encuentro.

.- Buenos días –le saludé-.

.- Hola, buenos días –respondió con un gesto de
extrañeza, no debían ser habituales las visitas a un lugar tan
perdido-.

Sin mayores preámbulos, me expliqué:
.- Mire, con motivo de las próximas elecciones municipales, en mi
periódico estamos haciendo una serie de entrevistas a los
candidatos a las alcaldías de los pueblos de la provincia. A mí
me ha tocado venir a éste en el que, por cierto, su censo
de población está registrado erróneamente ya que dice que,
en su pueblo, sólo hay un habitante.

.- Pues no señor, ya ve usted, no está equivocado; en este
pueblo, desde hace varios años, no hay más habitante que yo
mismo.

A mí me pagaban por pueblo visitado, así es que comencé:
.- Bueno, yo había oído hablar de pueblos con pocos habitantes,
pero con uno sólo... De cualquier forma, si a usted no le importa,
empezamos.

.- Pues empezamos; usted dirá.

.- Al ser el único habitante, será usted el candidato a Alcalde.

.- Si señor, lo soy.

.- ¿Me dice su nombre?

.- Me llamo Carlos Alberto.

.- ¿Y su apellido?

.- Eso no lo sé. Mire, cuando nací estaba yo solo y no pude
preguntar por mi apellido; además, tampoco me hubiera enterado
mucho en ese momento..., y ahora, pues ya me dirá usted a quien
pregunto. Me lo podría preguntar a mí mismo, pero como sé
que lo ignoro, me ahorro saliva.

.- ¿Y el nombre... quién se lo puso?

.- Me bauticé yo mismo. Tuve ciertas dificultades porque se
me iba la cabeza para atrás, pero no lloré ni protesté. Lo
peor fue tener que sujetar el agua bendita y la vela al mismo tiempo.
Entonces me puse solamente Carlos; años después al confirmarme,
también yo a mí mismo, añadí lo de Alberto para no
confundirme con otro, que ya sabe usted que Carlos hay muchos y como
no tengo apellidos... Imagine que, un día cualquiera, llego al
pueblo y me pregunto "¿Está Carlos?"... y tengo que contestarme
"¿Qué Carlos?"...y, al desconocer mi apellido, no sé qué
responder, pero si contesto "Carlos Alberto",me digo "Ah,
sí, soy yo"... y ya me encontrado. No sabe qué peso me he
quitado de
encima desde que me puse el segundo nombre; la de veces que me he
quedado con la duda de "¿Me estaré preguntando por mí?".

.-¿Y no se aburre usted, siendo el único habitante de este
pueblo?

.- Pues, si quiere que le diga la verdad, a veces sí, pero no
siempre. Es que, normalmente, hablo poco conmigo mismo. Algunas
noches me cuento cómo he pasado el día..., pero son las menos.
Los sábados y domingos me juego una partidita a las cartas,
al mus; casi siempre me gano, aunque luego no me pago... Es
natural, me cabreo porque me veo las cartas..., ahora mismo,
me debo más de seis mil euros que no sé cuando los voy a
cobrar.

.- ¿Y, referente a divertirse, hace algo más?

.- Sí, otras veces voy al bar del pueblo, pero, como soy el
dueño y el camarero, cuando llego está siempre cerrado y tengo
que esperar hasta que lo abro, y da igual la hora que vaya,
sea más tarde o más temprano, siempre lo encuentro cerrado.
Otras
veces lo abro y espero en el mostrador, mirando la puerta,
a ver si entro..., y allí estoy horas y horas esperando...,
entonces es cuando me aburro y cierro. No sé cuantos años
llevo sin vender nada. He pensado hacer publicidad, para ver
si me animo y paso a tomar algo..., o poner otro
negocio, que en esto del comercio nunca se sabe.

.- ¿Y deporte..., hace usted algún tipo de deporte?

.- Hombre, modestia aparte, en carreras siempre soy el primero.

.- ¿Carreras de qué?

.- De todas las clases. Mire, en ciclismo he ganado seis veces la
Clásica del Pueblo; la última vez, en una llegada al sprint muy
apretada contra mí mismo, me alcancé en la misma línea de
meta, gané por un tubular. Hubo una vez que entré primero, pero
tuve que descalificarme porque me había estorbado en la llegada.
También, en atletismo hago carreras y, me da igual la distancia,
siempre gano.

.- ¿Y otros deportes...?

.- Pues sí, varios, aunque en fútbol he tenido muchos problemas
con los partidos. En el pueblo hay dos equipos, cada uno de ellos
con un sólo jugador que soy yo y lo que sucede es que,
normalmente,
gana el equipo que saca el primero del centro. Le explico, si me
toca sacar a mí, chuto muy fuerte en dirección a la portería
contraria y, entonces, tengo que salir corriendo hacia adelante y
ponerme de portero para intentar parar el balón..., casi nunca
llego a tiempo. Y, aparte, aquí no hay casi afición. Como el
único aficionado soy yo, sólo puedo animar en los descansos del
partido, pero como ya no estoy jugando, pues no me oigo. En los
primeros partidos, lo alternaba; daba una patada al balón,
subía a la grada y me aplaudía, bajaba a hacer otra jugada,
volvía a subir y a animar..., pero acababa muerto
de cansancio. Bastante es ser, uno mismo, los dos equipos y el
árbitro, como para ser también la afición. Por cierto, una
vez estuvo a punto de haber un altercado muy serio; me hice un
penalti a mí mismo y, además, tuve que sacar la tarjeta roja y
expulsarme. Después, subí a la grada a insultarme...
"¡Árbitro, cabrón, cucaracha, vendido!", me gritaba; menos
mal que la cosa acabó ahí, pero pasé algo de miedo. Tres
partidos de suspensión me puse.

.- ¿Algún deporte más...?

.- También juego al baloncesto, pero menos que al fútbol; como
sé cuándo y cómo voy a tirar, me pongo muchos tapones...
Acabo
siempre cabreado, me hago las cinco personales y salgo del campo.

.- Hablemos de otra cosa..., ¿ha hecho usted el servicio militar?

.- No señor, soy objetor de conciencia; más que nada, porque si
me voy se queda solo el pueblo. No me presenté cuando me llamaron
a filas. Un día vine a detenerme, pero me dije que había huido
a América... Me declaré prófugo y, desde entonces, no paro
de buscarme.

.- ¿Está usted casado?

.- Pues no. Estuve un tiempo muy enamorado de mí, pero todo
acabó porque siempre he sido muy celoso... Pasaba todo el día
vigilándome, me olía los pañuelos, las camisas, tenía que
llamarme
por teléfono cada cinco minutos, no paraba de hacerme
preguntas... Al final, acabé odiándome. No me soportaba a mí
mismo y decidí romper la relación... Yo creo que hice bien.

.- ¿Y ahora...?

.- Pues..., lo normal, me veo de vez en cuando, pero prácticamente
no me hablo..., solo "hola" y "adiós".

.- Bien, vamos a entrar en el asunto que me ha traído aquí, las
elecciones municipales. Usted salió elegido hace cuatro años,
por lo que veo con un sólo voto. ¿Se va a volver a presentar
para Alcalde?

.- Sí señor.

.- ¿Y espera salir elegido?

.- No señor, no pienso votarme.

.- ¿Y eso...?

.- Por varias razones; mire, he descubierto que no tengo programa,
además no me gusto y no estoy conforme con mi gestión. Desde
que me voté y fui elegido, raro ha sido el día en que no haya
tenido problemas. Por ejemplo, ayer mismo me manifesté pidiendo mi
dimisión... Tuve que salir yo en persona a disolverme..., y no
estoy detenido porque salí corriendo y no me pude alcanzar. Le
puedo decir que he producido alarma y desasosiego en la población,
es decir, en mí. Me he gastado el dinero de los fondos reservados
en loterías y quinielas y no dejo que el juez, que soy yo,
abra una investigación.

.- ¿Algo más?

.- Mire, ya que me pregunta, voy a quedar tranquilo con mi
conciencia. También me he corrompido, soy un corrupto; me he
quitado una multa que me había puesto por saltarme un semáforo
rojo con la bicicleta, menos mal que no cruzaba yo en ese
momento.... Hay más cosas, no pongo sello a las cartas que me
envío y, a pesar de eso, me las entrego. Lo que le digo,
totalmente corrupto.

.- Entonces, si usted no se vota, el pueblo va a quedar sin alcalde.

.- No señor, no; ganará la oposición, que ya va siendo hora.

.- Pero..., ¿quién es la oposición?

.- Yo mismo, voy a ganar y cambiar todo lo que he hecho.

.- Bueno, pues ya he acabado la entrevista. Muchas gracias por todo,
Carlos Alberto.

.- De nada. Le invito a un vino, aunque ya verá como el bar
está cerrado... Así le explico la propuesta que voy a hacer
para subirme el sueldo de alcalde.

.- Vamos.

.- Vamos.

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Luis A.
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 Impresionante Narracion, espero la hayan disfrutado tanto como yo. si desean leer algo mas de este autor español, y de muchos otros vean esta pagina.

 

http://es.groups.yahoo.com/group/archipielago

 

 

 

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comentarios
  1. Akane dice:

    Interesante como que hace que la conciensia se encienda y te hace reflexionar de como tratas a los demas….

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